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No se lo que me pasa: ando por la vida con una sonrisa pegada en la cara, sin importarme para nada el qué dirán, lo que parece, las preguntas que pudieran surgir. Estoy feliz... y se me nota!!
¿Por qué me preguntan la razón? ¿Es necesario que exista una razón? ¿No puede uno acaso abrir los ojos y darse cuenta que este día es importante, que uno mismo es valioso, y dejarse llevar plácidamente por esa certeza?
La felicidad no entiende de razones, simplemente existe como entidad etérea, no cuantificable, pero muy claramente observable por los que nos rodean.
Y otra cosa: este estado benéfico del alma es altamente contagioso. Tengan cuidado!!!! Tal vez, al acercarse a alguien que lo "padezca", pueden comenzar a sonreir!!!!!. Una buena indicación terapéutica podría decir algo así como... comenzar el día mansamente, bostezar, estirarse y a continuación articular la primer sonrisa del día; repetir la última fase del proceso tantas veces como usted lo considere necesario durante las 24 hs del día.

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