No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
jueves, 21 de mayo de 2009
viernes, 8 de mayo de 2009
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No se lo que me pasa: ando por la vida con una sonrisa pegada en la cara, sin importarme para nada el qué dirán, lo que parece, las preguntas que pudieran surgir. Estoy feliz... y se me nota!!
¿Por qué me preguntan la razón? ¿Es necesario que exista una razón? ¿No puede uno acaso abrir los ojos y darse cuenta que este día es importante, que uno mismo es valioso, y dejarse llevar plácidamente por esa certeza?
La felicidad no entiende de razones, simplemente existe como entidad etérea, no cuantificable, pero muy claramente observable por los que nos rodean.
Y otra cosa: este estado benéfico del alma es altamente contagioso. Tengan cuidado!!!! Tal vez, al acercarse a alguien que lo "padezca", pueden comenzar a sonreir!!!!!. Una buena indicación terapéutica podría decir algo así como... comenzar el día mansamente, bostezar, estirarse y a continuación articular la primer sonrisa del día; repetir la última fase del proceso tantas veces como usted lo considere necesario durante las 24 hs del día.
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